Después de leer a Alba Rico y su maravilloso Leer con niños decidí atreverme con En busca del tiempo perdido de Proust: 7 libros, alrededor de 2000 páginas de barroquismo en la prosa de principios del siglo XX de un exquisito escritor que aunque lento y como reversible, es capaz de conseguir algo increíble: es capaz de hacerte sentir emociones y recuperar, a través de las descripciones de su propia vida, momentos  que intuías que ya habías vivido en tu propia experiencia de ser y habías olvidado.

Lento y monótono,  sin apenas trama narrativa sino el lento fluir de las horas, los días y los años, Proust es capaz de obligarnos a seguir leyendo por si acasopasa algo, por el simple placer de saber que leyéndole a él, recuperaremos parte de nuestra propia vida perdida en los rincones de años olvidados.

Es posible que acabe leyéndome los siete libros.

Por cierto, como anécdota de la edición del Mundo de 1999, hay un par de hojas intercaladas a mitad de libro que te vuelven un poco loco

Y no era más que una delgada capa, entre otras muchas, de las impresiones que formaban nuestra vida de entonces; el recordar una determinada imagen no es sino echar de menos un determinado instante, y las casas, los caminos, los paseos, desgraciadamente son tan fugitivos como los años.