Cosas de la vida, entre novela y novela, entre artículo de opinión y artículo de opinión, me doy de bruces  con Isaac Rosa y su novela La habitación oscura y de repente, sin saber bien porque, decido leerla a pesar de tener una lista muy larga de lecturas atrasadas. Y entonces descubro que es una maravillosa joya. Es un novela no muy larga  que disecciona increíblemente  bien a la generación de los  años 70 -80 del pasado siglo y su caída en el abismo de la actual crisis y la perdida de los sueños de juventud: paro, desahucios, trabajos precarios, relaciones destrozadas por la falta de estabilidad emocional, la promesa de la eterna juventud pisoteada por una realidad que la publicidad obviaba, etc. Y en medio de todo este desastre emocional, de todo este desgarrón sentimental, la historia ofrece una trama entre policiaco filosófica que nos adentra en un espacio oscuro, un cuarto sin luz, absolutamente opaco y silencioso, en el que los amigos interrelacionan unos con otros desde el anonimato que produce este silencio y la oscuridad absoluta y descubren en este nuevo mundo nuevas formas de experimentar el sexo, la amistad, el dolor, la soledad, el miedo… pura metafísica de las relaciones sociales.

portada isaac rosa la habitación oscura

Desde esta perspectiva la novela es increíblemente didáctica y efectiva, increíblemente precisa en ofrecernos una nueva visión de nuestra singularidad como seres humanos que interaccionan con otros seres humanos repletos hasta las trancas de sentimientos contrapuestos. Desgaja la frustración de una generación nacida en la abundancia nauseabunda de objetos preparados para el consumo rápido y el olvido inminente en la miseria y la frustración de saber que no sirven para ser felices, para hacernos felices.

Hay una segunda tensión dentro de la trama más orientada al concepto de novela negra y que persigue crear una cierta intriga alrededor de la historia y es precisamente en esta otra vertiente de la narración donde me he sentido más incómodo, don de he visto más forzado el mensaje, más hospitalario y efectista. Es el lado menos oscuro de una novela oscura que me ha encantado. Pero es que no todo tienen que ser perfecto, basta con que algo nos haga pensar, nos vuelva mejores personas.