Hoy mismo me he terminado Matadero cinco, de Kurt Vonnegut, libro semi autobiográfico que narra la vida de Billy Pilgrim y su extraña experiencia del bombardeo de Dresde en la segunda guerra mundial siendo prisionera de guerra en la alemánia nazi.

Realmente no es un libro bélico. Tampoco es un libro autobiográfico al uso. No es una novela de aventuras o una novela negra ni mucho menos un libro de viajes. Matadero Cinco es una extraña y coqueta novela en la que el autor, con un tono satírico y burlesco, da rienda suelta a una estrambótica historia en la que el protagonista corre por entre la novela realizando viajes en el tiempo -y en consecuencia rompiendo constantemente la estructura narrativa- y es abducido por extraterrestres que le ofrecen una visión del tiempo sin principio ni fin en una eterna y simultánea visión del todo.

Matadero cinco parece un libro sencillo y ágil pero esconde en cada recoveco de sus páginas realidades metafísicas de una crudeza y una lucidez insultantes, retales de un existencialismo que se te tira a la cara con violencia y te muerden los ojos: matadero cinco es una mezcla de la Conjura de los necios, el Sartre de La nausea y el sublime Eduardo Mendoza de Sin noticias de Gurb

No tengo mucho más que decir. Creo que deberías leerla.

 

¿Cómo… qué, madre? -preguntó. Ella tragó saliva con dificultad, e incluso derramó alguna lágrima . Después reunió todas las energías que le quedaban  en su arruinado cuerpo, incluidas las de las puntas de los pies, y al final pude acumular la suficiente para murmurar la frase completa. -¿Cómo me he vuelto tan vieja?

Lo que a Billy le disgustaba era el simple hecho de que fuera su madre. Le hacía sentirse avergonzado, desagradecido y débil por la sola razón de haber luchado tanto y haber tenido tantos problemas para darle la vida y mantenerlo vivo, cuando a él ya no le gustaba vivir.