Me he tirado más de un año leyendo las poesias completas de Juan Gelman. Un año paseándome entre todos sus poemarios como un mirón ante el sufrimiento desesperado de un ser humano que ha perdido a un hijo y una nuera torturados por militares fascistas. Y es que los poemas de Gelman son los más difíciles y complejos que he leido en mi vida: son puro ritmo y música y a la vez desorientación, grito, destrozo, aullido. Gelman no ofrece nada fácil, no entrega nada para consumo rápido, no juega a ningún juego que no sea abrirse en canal y ofrecer al mundo dolor y destrozo. Hay esperanza y hay hermosura en sus versos, hay política y revolución y lucha y sangre y muertos y renacidos: comuneros, desertores, torturados, esperanza.

Estoy orgulloso de haber conseguido leer todo Gelman. Reconozco que he tenido momentos dificiles en los que era imposble avanzar entre sus versos sin la desoladora ansiedad de no reconocer nada a tu paso, imposible llegar a nada comprensible. Pero también ha habido momentos de lujuria y extasis, de dolor y aprendizaje, de límites y realidades rotas. Y amor, amor por Mara La Madrid.

Gelman es difícil, mucho, pero para mi ha sido necesario, casi imprescindible.1305 páginas de pura vida.

La mente abriga sonidos de
lo que se fue y su réplica de sismo
en el deseo insomne

 

 

Sacamos del desastre un desastre
y se convierte en colibrí.
Allí, parado en el aire.

 

Las palabras no tienen hospitales
que les curen el mundo

 

Todo lo que llaman tierra
es tiempo/
es espera de vos/

 

Los deseos flamean como
abderolas cosidas
al costado. Es así. La
agitación de la belleza come
a deshora y no hay
pacto para su pasión…

 

Te destrabajo de la muerte como
puedo/

 

Alma que solo ves un animal herido al fondo del espejo: cesa
ya de jadear.