Hoy he terminado de leer el ruido y la furia, clásico de William Faulkner. Es extraordinariamente bello y extraordinariamente complicado. Es increible como Faulkner es capaz de condensar las miserias de toda una familia y antepasados contada a través de tres días y cuatro voces narrativas. Que la primera voz sea la historia narrada desde la lógica interior de un discapacitado mental hace que empezar a adentrarse en la novela resulte casi imposible… pero algo te hace seguir leyendo: necesitas comprender quienes son esos personajes, necesitas pensar y deducir para comprender que al estar contado desde la visión de quien está contado, no existen ayer, hoy ni futuro, todo en él es presente y emociones y desbordamiento. La lectura es complicada y bella a la vez y desesperadamente insólita. El segundo día, la segunda voz, es esquizofrénica y angustiosa, es desesperación y lástima. Es la parte más complicada de la historia, donde Faulkner te exige el máximo como lector, donde te obliga a unirte o desesperar y huir fuera, es dónde todo se resquebraja hacia la nada… y si consigues sobrevivir, si cruzas al otro lado, si sales indemne de sus páginas, llegas a la tercera parte de la novela, tercer día, tercera voz, el hermano pequeño, el machista, el misógino, el racista cabrón, un ser humano despreciable que pulula por entre las hojas de la novela como dueño de todo… y aunque el personaje es deplorable, mísero y demencial que la narrativa Faulkariana se calme poco a poco y se mueva por una lógica de relato lineal, tranquiliza al lector y lo devuelve a la realidad de la novela corriente.

La novela termina con una voz sincera y suave y femenina que dirige la hsitoria hacia una visión aérea de las perspectivas y te hace comprenderlo todo. El epilogo resume las vidas de todos desde los epílogos y lo calma tomdo para cerrarse sobre si misma como la descomunal novela que es.

Ha sido un placer complicado leerla, dificilísima, pero un placer a fin de cuentas.