Curiosa novela de poquísmas páginas -poco más que un relago largo- con una atmósfera gótica asfixiante y una escritura suave, ligera y a la vez onírica y con tintes de misterio y filigranas existencialistas. Otra curiosa historia de amor, más vaporosa e ingenua que la Agota Kristof, “Ayer”, que acabo de leer, menos real, menos empírica en su proposición ruda y cruel de las miserias del mundo pero enigmáticamente adictiva.

Me ha gustado como escribe Carlos Fuentes. El próximo libro suyo La voluntad y la fortuna o La muerte de Artemio Cruz, ya veremos.