La poesía de Blaga Dimitrova es diferente y rotunda, como un mazazo de realidad en las rodillas, como una bofetada a destiempo, imprevisible y lúcida, con un toque existencialista que, sin llegar a ser la genialidad de la poeta polaca Wisława Szymborska, tiene unos poemas de obligada lectura. Hay algo en la realidad de las cosas que cambia desde el antes al después de Blaga Dimitrova, las cosas se perciben diferentes cuando han pasado bordeando sus versos, inusuales y múltiples.

El niño y el Mar con su juego seguirían,
insaciable saltarían, regocijandose con travesuras,
si a la fuerza no los separo,
si no intento cobijar entre paredes y palabras,
al niño que no sabe de paredes y menos de palabras,
si no lo arrastro sutilmente, pasito a pasito,
no lo guío

desde la comprenetración con este mundo
hacia la alienación.

Tu camino te llevó hasta el abismo.
Ha llegado el momento
de volar.