La poesía de Chantal Maillard es ligera y suave, recurrente, concisa y rápida como una puñalada en el costado, apenas metáforas, sin barroquismo, buscando la pusa y la ruptura y el tono quebradizo que dice cosas con no decirlas, con sólo preguntarse cosas.

Leer a Chantal Mallard es puro placer. Es una poesía casi existencialista. Es una poesía suave pero honda, curva, como un meandro pero sencilla en sus formas. Es una poesía que acaba llevándote a lo insólito de uno mismo para que te preguntes cosas, para que pienses distinto.

 

Uno.
Porque hay más.
Mas están fuera.
Fuera de la habitación.
Fuera de las demás habitaciones.
Fuera de la casa.
La casa es demasiado grande.
Se extiende cuando duermo…

…Partir es dar paso fuera.
Fuera de la habitación.
De la mente, no:
no hay. Hay hilo.

 

Hay demasiado Aún para perderse
del todo.

 

La lucidez es frágil.