Decidí leer con cierta urgencia Capital del dolor cuando apareció en una escena de  la película distópica de Godard Alphaville. Me gustó cómo lo recitaba Anna Karina en la escena de la cama. El hecho de que fuera escrito para Gala después de que esta le dejara por Dali supongo que también influyó a su manera -todos tenemos una pequeña maruja dentro…-, pero el caso es que, aunque tenía el libro comprado hacia tiempo, esperaba en la pila de «por leer» con resignada paciencia.

Y la verdad es que me ha gustado su poesía. Es verdad que los surrealistas, en general, me cansan un poco, pero en este caso, como ya me pasó con Pizarnik -heredera de estos surrealistas-, me ha gustado su delicada manera de presentar diferentes láminas de una realidad evidente sólo en ellos, auténtica en su propio engaño.

Sin embargo nunca eh encontrado lo que escribo en lo que amo

 

Que el mundo me lleve y tendré recuerdos