Pues eso… acabo de terminar de leer toda la poesía del mítico Rimbaud y aunque ya en 1998 lo había leído bajo otras circunstancias y una edición distinta que compré en una feria del libro en Burgos, ahora lo he leído bajo la perspectiva amplia que me ofrecen los 40 años.

No sé decir si Rimbaud me gusta o no, si sé que no me destroza el alma o la conciencia como otros poetas y quizá eso sea un punto de partida para entenderme a mi mismo.

No obstante es Rimbaud, y como tal hay que leerle e intentar descifrarlo si o si: imprescindible para entender la ruptura de las formas y del imaginario colectivo que ofrecía la poesía antes y después de él.

como las floraciones leprosas de los muros

 

EL MAL
Mientras que los gargajos rojos de la metralla
silban surcando el cielo azul, día tras día,
y que, escarlata o verdes, cerca del rey que ríe
se hunden batallones que el fuego incendia en masa;

mientras que una locura desenfrenada aplasta y convierte en mantillo
humeante a mil hombres;
¡pobres muertos! sumidos en estío, en la yerba, en tu gozo,
Natura, que santa los creaste,

existe un Dios que ríe en los adamascados
del altar, al incienso, a los cálices de oro,
que acunado en Hosannas dulcemente se duerme.

Pero se sobresalta, cuando madres uncidas a la angustia
y que lloran bajo sus cofias negras
le ofrecen un ochavo envuelto en su pañuelo

y aquí el ya famoso aunque imprescindible…

EL DURMIENTE DEL VALLE

Un hoyo de verdor, por el que canta un río

enganchando, a lo loco, por la yerba, jirones

de plata; donde el sol de la montaña altiva

brilla: una vaguada que crece en musgo y luz.

Un soldado, sin casco y con la boca abierta,

bañada por el berro fresco y azul su nuca,

duerme, tendido, bajo las nubes, en la yerba,

pálido, en su lecho, sobre el que llueve el sol.

Con sus pies entre gladios duerme y sonríe como

sonríe un niño enfermo; sin duda está soñando:

Natura, acúnalo con calor: tiene frío.

Su nariz ya no late con el olor del campo;

duerme en el sol; su mano sobre el pecho tranquilo;

con dos boquetes rojos en el lado derecho.

Octubre, 1870