Acabo de terminar de leer el libro de Herta Muller «Todo lo que tengo lo llevo conmigo» y sólo soy capaz de decir que es extraño y oscuro y bello y a veces lento y repetitivo y a veces desgarrador y fascinante. No se que tiene… Pero embriaga. Rompe las formas de las cosas y te las devuelve diferentes y hermosas y difíciles. Es poesía y es horror y amor y vida y muerte y rosas y perfumes y lágrimas.

Una historia rota y desgranada a trompicones. Una historia de un tiempo de campos de trabajo y Stalin, de sentimientos y olores y recuerdos que saltan de la poesía al hambre y de lo real a lo onírico.

No puedo explicar que tiene. No puedo, de verdad… pero si puedo decir que me queda la sensación de haber recorrido algo grande, inmenso, brutal, diferente… Como aquel gozoso descubrimiento del primer Cortázar, de aquel primera maravilloso Cortázar que tantos revolcones dio a mi vida.

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