Esta imagen vale más que 1000 palabras… Esta imagen eres tú que me miras con la prisa de querer disparar rápido, que me miras desde muy abajo, desde tu metro poco de altura, desde tus tres años y medio, desde tu sonrisa de querer disparar sin remedio y enseñarme a trompicones la imagen para decir que está movida y que tienes que hacer otra: el caso es disparar por todos sitios como si de un matamoscas se tratase.

Esta imagen eres tú porque tú la has hecho… y soy yo porque soy quien aparece en ella tapado con el cartel que un compañero de trabajo me regaló al dejar ambos la empresa: estuvimos mirándolo cada mañana durante nueve años mientras tú antes, en casa, sin dejarme salir, con voz de pena, me preguntabas si ese día tenía que ir a trabajar o si era fin de semana y podías jugar conmigo y tomarte un batido esa misma noche, en la cena, como todos los viernes, sábados y domingos…

-¿Jugamos a que es mi cumpleaños e invitamos a todos mis muñecos? Les voy a preparar una tarta…

…y ahora lo miras tú.