Hace un par de semana que he visto Synecdoche new york: impresionante película de Charlie Kaufman. Espectacular la actuación de Philip Seymour Hoffman

Pero yo no soy quien para hacer una crítica de esta maravillosa, extraña y descomunal obra maestra del cine: simplemente me limito a transcribir parte del epílogo de la película. Aquí va:

 

 Lo que una vez fue un emocionante y misterioso futuro ha quedado ya atrás. Vivido. Entendido. Decepcionante. Te das cuenta de que no eres especial. Has luchado tanto por existir y ahora te deslizas silenciosamente hacia la nada. Esa es la experiencia de todos. La de todos y cada uno. Los detalles apenas importan. Todos somos todos. Así que tu eres Adele. Hazeel, Claire, Olive. Eres Ellen. todas sus penas son tuyas. Toda su soledad. Su pelo gris uy lacio. Sus manos rojas y toscas. Todo tuyo. Ya es hora de que lo entiendas. Camina. Mientras la gente que te adora deja de adorarte, mientras mueren y pasan al más allá, mientras te despojas de ellos, de tu belleza y de tu juventud, mientras el mundo te olvida y reconoces tu fugacidad, mientras pierdes tus características una a una, mientras descubres que nadie te mira y nunca lo han hecho, tu sólo piensas en conducir, no en que vienes de un sitio y te dirijes a otro, tan sólo en conducir viendo pasar el tiempo. Ahora estás aquí, son las 7:43. Ahora estás aquí, son las 7:44…  y ahora ya no estás.

-¿Dónde está todo el mundo?

-La mayoría muertos. Algunos se ha ido.

 

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