García Marquez es un genio de la literatura hispanoamericana y lo demás son jilipolleces.  A partir de ahí, poco que comentar: la novela, para mi, no es de las mejores de García Marquez -contradigo a mucha gente, lo sé, pero así son las cosas, ¿no?.- refleja un amor puritano y filosófico que no engancha con el lector de hoy en día y te deja como descolocado sabiéndote muy alejado de esas convicciones que ofrecen sus personajes. El tiempo transcurre sin pasión entre estos personajes demasiado genéricos como un simple recordatorio de lo inevitable de la vida y nos presenta el triunfo de un amor puro y demodé por simple desapego a sus propias vidas pasadas o borrachera de soledad y miedo a morirse pronto.  Los personajes me parecen planos y  simples -comparémoslos con La Tregua de Benedetti y su impertinente narrador- y con pocos recursos para seducir o crear cierta empatía, y, aunque Florentino Ariza da pena, mucha pena, y es tan torpe y antiguo en su forma de ser que casi transforma esa lastima en cariño, se queda sólo en ese casi constantemente y tampoco te acaba diciendo nada en ningún otro momento. García Marquez es un genio de la litaratura, tiene un Nobel, lo sé,  pero esta novela, a mi,  no me ha gustado nada: demasiado obvia y limpia, me han faltado jirones de algo que me conmoviera realmente sin fuegos de artificio ni un final tan made in USA.

 

Aún así, hay que leerla… porque es literatura con mayúsculas.