Acabo de terminar de leerme el libro de Juan Carlos Monedero Curso urgente de política para gente decente y aunque, considero que yo no soy el lector al que va dirigido, creo que es un libro interesantísimo para abrirse paso en la concienciación de la lucha política y de la defensa de los derechos humanos, el ecologista y los principios éticos de la izquierda. Fundamental quedarse con ciertos axiomas que no por simples deja de ser ciertos y contundentes:

 

El capitalismo condena a dos tercios de la humanidad a la exclusión, la marginalidad y la violencia.

El conservadurismo siempre apuesta por el orden, el progresismo por la justicia.

El 100% del senado norteamericano está compuesto por millonarios.

Lo contaba Helder Cámara: si cuido a los pobre me llaman santo,  si pregunto por qué son pobres me llaman comunista.

El responsable último de que el Homo sapiens sapiens pueble hoy el planeta no es responsabilidad del superviviente sino del cooperante.

Se puede votar a la derecha y ser una persona decente. No es tan sencillo, en cambio, ser una persona de derechas de verdad y ser decente. No es decente salvarse sobre las espaldas de nadie. No es decente decir que todo el mundo va a lo suyo para justificar que te dejaste en algún lugar el alma que alguna vez tuviste y que la sacas a pasear sólo cuando no te soportas o quieres que alguien te respete un poco más de lo que tu te respetas a ti mismo. No es decente desentenderte de las consecuencias de tus actos ni justificar con la maldad del mundo, del ser humano o de la historia, tu propia maldad, No por afear más el mundo dejas de ser lo que eres. Ser de derechas tiene mucho que ver con el egoísmo, con la envidia, con la arrogancia, con la soberbia.

Es util entender que una persona se ubica en la derecha cuando su manera de estar en la vida es egoísta. Estás en la derecha cuando quieres algún tipo de privilegio (material o moral), ya lo hayas heredado o se fruto de tu esfuerzo, cuando a pesar de esos privilegios, te sientes en inferioridad de condiciones; cuando crees que tu manera de comportarte debe ser el patrón de comportamiento de los demás, cuando te falta empatía, cuando crees que la solidaridad es cosa de débiles, cuando tienes tendencia a creerte superior a otras personas por cualquier razón…

El centro es una manera cómoda de no tomar partido.

¿Hay un lugar de consenso entre las víctimas de una fabrica de Bangladesh y los empresarios que desoyeron las advertencias y quejas de los trabajadores?

Apagad la televisión, leed algo o  leed más, desconfiad de quienes os quieren entretenidos y no haciéndoos preguntas.  Cuestionaos si no habrá gente aprovechándose de vuestra renuncia a la política.

¿Cuantos aspectos de nuestra libertad son normas aprendidas sobre las que no nos preguntamos? … normas aprendidas capaces de frenar nuestra inquietud erótico ante lo novedoso, lo diferente, lo extraordinario, lo no escrito. Como explica Lakoff, siempre percibimos la realidad encuadrada. Y, fuera del cuadro, la excesiva libertad nos abruma.

El capitalismo necesita una sociedad de individuos que no tenga más remedio que vender su mano de obra en el mercado de trabajo al precio que este les ofrezca.

(Cuando vendemos esta mano de obra, estamos vendiendo nuestro tiempo de vida, así de sencillo, un tiempo que dejaremos de usar en nosotros  mismos  y nuestra felicidad y entregaremos a otro para que haga  lo que le plazca con él: el reloj que llevas no vale 100€, el dinero no es nada, vale 3 horas de vida menos que tienes par ti mismo.)

 

… la mercantilización de todo, incluidos los humanos, tratados como clientes y no como ciudadanos, es una desertización del planeta. Las plazas públicas, lugares de encuentro entre iguales, se sustituyen por un enorme mercado o bazar.

 

Negociar con el hambre de los demás, con su necesidad de vivienda, de agua, de conocimiento, de tranquilidad o de salud es, simplemente, indecente.

Si eres tan decente, ¿ por qué le das más importancia al fútbol que a la justicia?

Creo que es un libro interesante para esa gente a la que a diario le duele el mundo  y, sobre todo, un libro para esa otra gente que necesita volver a hacerse preguntas antes de que la mierda le coma la vida, esa gente que no sabe que la mierda le está comiendo la vida y que descansa atolondrada delante del televisor.